3 may 2011

Vitam Et Mortem estrena guitarrista

Vitam Et Mortem, la agrupación de extrem death metal de El Carmen de Viboral, tiene nuevo guitarrista, tras finalizar una convocatoria en la que participaron muchos interesados.

Julián Trujillo, el director, vocalista y guitarrista de la banda, nos contó algunos detalles del nuevo integrante.
 
¿A qué se debe el cambio de guitarrista?
Vitam Et Mortem desde hace ya un largo tiempo venía trabajando con guitarristas de sesión, es decir, un músico que apoyaba desde su función los shows en vivo. Ya se había fianzado una planta con Julián Rodríguez en la batería, Kadir Cardona en el bajo y Julián Trujillo en las voces y guitarra, además de tiple, arreglos, escritura de viento, metales y otros, durante las grabaciones.

Y en búsqueda de fichar a un excelente músico que reuniera el perfil que se acomodara al estilo y la forma musical de la banda, se abrió la convocatoria para sumar de planta a un miembro más en la guitarra,  y así consolidar un puesto que siempre ha estado variando durante los nueve años de la banda. 

¿Cuál es el nombre del guitarrista escogido?
Camilo Morales

¿Y por qué lo escogieron?
De todas las personas que escribieron ofreciendo su saber en la guitarra para Vitam Et Mortem, se hicieron una serie de preguntas puntuales con las que se iba depurando la lista hasta llegar a la persona que se acomodara más al perfil.

Las preguntas cuestionaban, no solo su dominio en las técnicas de la guitarra, sino además su relación con la música, el lugar que le da en su vida, el tiempo disponible para los ensayos, el estudio individual de la música de Vitam Et Mortem y de su instrumento... los conciertos, las giras, su capacidad de lectura musical y el conocimiento en software profesional como Sonar o Finale, la afinidad con el género y la línea musical, conceptual y escénica de la banda.

Esto además de su experiencia artística y su tiempo en el instrumento, acompañadas de material en video que demostrara una limpia ejecución del instrumento y la música de la banda.

Por último se envió el material escrito de tres canciones de Vitam Et Mortem a la persona que de entrada, sumaba todas estas condiciones, y se audicionó.   

¿De dónde es Camilo?
De Medellín.

¿Cómo lo ve la banda?
Es un excelente guitarrista, que aparte ha sido un apasionado y calificado seguidor de la música que ha hecho Vitam Et Mortem. Esperemos que la escena lo reciba y lo respete tanto como lo hemos hecho nosotros.

¿Llegarán cambios a Vitam?
La línea se mantiene, el proceso se fortalece aun más, y a estas alturas hay mucha claridad en el sonido y en la búsqueda que planteamos, aunque en cada disco siempre buscaremos reinventar los anteriores, explorando y sumando elementos pero guiados por un mismo foco de león que permitirá asegurar la música y el camino que hemos planteado en nuestros tres discos. 

¿A partir de cuándo estará lista la banda?
Creo que estaremos agendando fechas próximas en un mes.

"Fue un ritual de encuentro": Nybram

Nybram, la banda de folklor experimental de El Carmen de Viboral, se presentó en el festival de Minga Libre que se celebró el pasado sábado santo en Buga, Valle. A su regreso, su guitarrista y corista, Alejandro Trujillo, nos contestó esta entrevista.
¿Por qué fueron invitados a este festival?
Desde el año 2010 Nybram había sido invitado al festival Minga Libre en su segunda versión, pero solo para este año se pudo realizar el encuentro.
Este festival es un espacio creado para el encuentro de músicos y artesanos de todo el país, que busca generar encuentros y que permite resaltar principalmente aquella música de nuestros pueblos indígenas y los ritmos y sonidos de Suramérica, expuestos en gran manera en la música andina.
En esta búsqueda,  los organizadores del festival escucharon  en Nybram una propuesta musical que además de reconocer dicho legado indígena, exploraba  y mezclaba otros sonidos que fácilmente podían mezclarse con el festival. Además querían vincular músicos de diferentes partes del país, y en Antioquia encontraron nuestra propuesta como una alternativa diferente para llevar.
¿Cómo describen el ambiente que se vivió?
Un aire tranquilo pero de mucha energía.  Muchos aprendizajes artísticos  y de la vida misma, un escenario para aprender a convivir y a conocernos más allá de nuestro rol de músicos y artistas. Un ambiente divertido a ratos, sin que falten los conflictos.
¿Cómo estuvo el toque?
Todas las condiciones en el escenario permitieron que fuera un buen viaje, un buen sonido, un retorno propio y unas luces bien profesionales, que permitieron que este ritual en Guadalajara de Buga fuera elevado. 
Todo esto sumado a una comunidad receptiva y asombrada por una puesta en escena que involucró, además de la música,  la danza, la literatura, las artes acrobáticas y escénicas.
¿Cuánto tiempo estuvieron en escena?
Creemos que el tiempo fue cercano a una hora con veinte minutos, un repertorio de trece canciones.
¿Cómo se comportó el público?
Como dicen los antiguos, fue un ritual de encuentro. Se sintieron los pulsos y la buena acogida de la gente de Buga. También se logró ver que la propuesta de trabajar diferentes artes en un mismo escenario  es bien acogida y despierta fibras.
¿Qué canciones tocaron y por qué las seleccionaron?
Al soplo de la muerte, Signos, Juya, Tierra de lobos, El muerto jubiloso, celta Instrumental nueva, Un signo, El Silencio, Fuego en la tierra, Eteo, Cádiz, Estatuas, etc.
Uno se imagina el viaje y la gente que va a estar escuchando y ahí va fluyendo el repertorio que se tocará. Además, algunos de los temas llevaban el montaje de danza y por ende se incluían en el viaje.
¿Qué expectativas tenían y con qué sensación regresan a El Carmen?
Viajamos con la búsqueda  de proyectar más el grupo a nivel nacional y seguir compartiendo los sonidos creados con gente nueva y diversa. Además teníamos  la intención de aprender de otros músicos y consolidar más el proceso que se viene trabajando desde hace cinco años.
Llegamos a El Carmen plenos y más vivos sonoramente. Ver que lo que se está haciendo genera emociones, despierta sensibilidad y nutre la vida de los otros.

¿Ya tienen agenda para próximos eventos?, si es así, ¿qué sigue para la agrupación?
La agenda que viene es terminar de componer el segundo disco de Nybram, que es un acercamiento al barro de los ancestros y al trabajo del alfarero a través de la música, las artes plásticas y la danza.
Además viene el segundo encuentro de músicas ancestrales en junio en Rionegro, y en agosto en El Carmen de Viboral.
También viene Fiesta de la Música, de pronto III Abya Yala en Boyacá, y por supuesto, seguir el viaje sonoro infinito  e incierto.

¿Cómo fue el viaje?, ¿Tuvieron inconvenientes con el invierno?
A la ida, aunque el invierno hizo más lento el transito en algunas zonas como en La Pintada, lo que más afectó el viaje fueron las paradas por los viacrucis de viernes santo.
Al regreso, la salida de Buga fue un poco difícil por cuestiones de logística y organización, porque a las 8 mañana, hora de salida, no nos habían consignado el dinero para el pago de la micro  y nos toco esperar hasta las 5 de la tarde para salir.  Ese fue el inconveniente mayor, tener que viajar en la noche, corriendo el riesgo de que cerraran vías por derrumbes. Sin embargo llegamos a casa sanos y salvos.
En el viaje  pudimos ver cómo está la tierra, ¡se está rajando por todas partes de tanto dolor!
¿Quiénes los acompañaron en el viaje?
Los otros caminantes que se animaron a viajar a Buga eran varios amigos  muy cercanos al grupo y a todo el colectivo de danza. Más que acompañantes, de una u otra forma ellos se convirtieron en partícipes de toda la presentación.